Mostrando las entradas con la etiqueta Ataque Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ataque Personal. Mostrar todas las entradas

MILENIO


Candidato del PAN a la alcaldía arremetió contra promotores del voto nulo

León, Gto.-Para el candidato del PAN a la alcaldía de León, el voto blanco promovido por asociaciones civiles representa “una farsa” y de las personas que personas que piensan anular su voto dijo que “lo que tienen blanco es el cerebro”.

Según Sheffield Padilla, no ha conocido a una persona que argumente con bases sólidas la intención de votar en blanco, ni siquiera los nombres de los candidatos y sus propuestas.

“¡Por favor!, es un insulto a la participación ciudadana, al civismo, y un insulto a la inteligencia... el único voto blanco que vale es el voto razonado y no lo he encontrado”, declaró Sheffield Padilla durante su reunión con miembros del Colegio de Abogados.

Frente a ellos, el candidato panista sostuvo que el voto blanco es una farsa y advirtió a los abogados que “nadie tenga la desfachatez de votar en blanco, por que a nivel de profesionistas y que están colegiados... habla mal de ustedes”.

Yo comento: Otra vez, Sheffield pasándose de impertinente con sus frases idiotas.

Seguir leyendo AQUI

Secuestrar al Presidente

Archivos de poder: Martín Moreno

Ni es una broma macabra ni mucho menos una frase cualquiera. “Parece que quieren pasar al secuestro del Presidente el día 1 de septiembre”, alertó ayer nada menos que el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Manlio Fabio Beltrones, refiriéndose a una supuesta intención encubierta del Frente Amplio Progresista (FAP) contra Felipe Calderón.

La advertencia no es un asunto menor. Es algo grave. Muy grave.

Sobre todo si consideramos que, al menos en una ocasión y durante la crisis legislativa por el secuestro de las tribunas, el presidente Calderón le ha llamado a Beltrones para pedirle que le ayude a destrabar el conflicto que tiene atorada la iniciativa sobre reforma energética.

Calderón se encuentra muy preocupado por lo que está ocurriendo y, sobre todo, debido a los riesgos de estallido social que podrían presentarse a futuro.

El SOS enviado por Calderón a Beltrones confirma una situación muy incómoda para el Presidente: que carece de operadores políticos en el Congreso, tanto en Xicoténcatl como en San Lázaro. Conforme transcurren las horas, no son pocos los que ven cierto “sospechosismo” (frase creelista) en la apatía, ineficacia y doble lenguaje del coordinador panista senatorial —precisamente Creel—, quien nada, absolutamente nada, hizo por evitar la toma de la tribuna el pasado 9 de abril.

¿Dónde estaba Creel durante el secuestro de la tribuna en el Senado? En su oficina, escondido. Aunque lo niega, no hay ninguna fotografía o testimonio que demuestren que haya intentado, al menos, impedir la acción del FAP.

¿Por qué Creel no ocupó su lugar como presidente del Senado, aferrándose a la curul más importante del Salón de Sesiones y, como lo hicieron los senadores perredistas, decir: No me muevo de aquí y háganle como quieran? Los malpensados dicen: para contribuir a la descomposición política que pondría de cabeza al gobierno calderonista.

Aún más: la propuesta de un debate petrolero durante 50 días fue ideada y planteada por Beltrones, y no por Creel, como se empeñan en filtrar los voceros del senador panista.

Por eso resulta inexplicable que tanto Creel como el diputado Héctor Larios no fueran removidos justo cuando un cercano a Calderón, Germán Martínez, asumió la presidencia del PAN, ya que tiene la facultad de nombrar, de manera directa, a los coordinadores parlamentarios.

Resulta increíble que Calderón haya mantenido a ambos, Creel y Larios, como jefes camerales. Y ahí están las consecuencias: un gobierno huérfano de operadores propios, eficaces, confiables, que le respondan directamente a Calderón. ¿Qué espera el Presidente para deshacerse de Creel y de Larios? ¿A que le estalle socialmente el conflicto petrolero?

La advertencia de Beltrones no debe tomarse a la ligera. Sus palabras son directas:

“La verdad es que hay que decirlo con todas sus palabras: los 120 días propuestos por el FAP han despertado enormes suspicacias entre el partido en el gobierno, el gobierno mismo y algunos críticos, porque el plazo termina casualmente el 31 de agosto y el primero de septiembre hay Informe presidencial.

“Del secuestro de la Cámara, dicen ellos, yo solamente los he escuchado, parece que quieren pasar al secuestro del Presidente el día 1 de septiembre, y eso no es sano”.

Es innegable que Beltrones sabe un rato de política, mucho más que los endebles operadores calderonistas que, desde el gobierno, han evidenciado su falta de oficio político. No resulta extraño, entonces, que el Presidente de la República le haya llamado, al menos en una ocasión, para que lo ayude a destrabar el grave conflicto que se ha presentado en el Congreso.

Y, también por eso, sabedor del oficio del sonorense, ayer mismo el senador perredista Ricardo Monreal desconoció al PRI como interlocutor y pidió negociar exclusivamente con el gobierno federal.

“No reconocemos al PRI como interlocutor ni, mucho menos, como intermediario de la negociación. El PRI es la tercera fuerza electoral y así debe manejarse, ese es su lugar en el Congreso de la Unión”, aseguró Monreal.

Y más: Monreal le pidió al gobierno calderonista tener “flexibilidad” para llegar a un acuerdo.

Es kafkiano: los legisladores del FAP pidiendo “flexibilidad” cuando ellos, ordenados por AMLO, han mostrado precisamente lo contrario: inflexibilidad, intolerancia y antidemocracia, con respecto a como se debe discutir la reforma energética.

Por un lado piden diálogo. Por el otro, dan el garrotazo.

Debido a ello, no se antoja descabellado que el FAP pretenda llegar, como dice Beltrones, hasta el primer día de septiembre, para “secuestrar al Presidente”.

Es cierto: el profundo rencor, y hasta odio, que AMLO le tiene a Calderón por la derrota de 2006, puede llevar al país a una situación peligrosa en extremo.

Archivo confidencial… Mientras el DF es una ciudad insegura, con los secuestros al alza, un transporte anárquico y de cafres que semana a semana arrollan y matan a peatones, con las marchas rompiéndole el espinazo a la urbe, el diputado local Jorge Carlos Díaz Cuervo —el mismo que hizo pública su adicción a la mariguana—, acompañado de un desecho del PRI, Miguel González Avelar, y de una señora de nombre Teresa Vale, impulsa ridículos amparos contra la ley antifumadores. Cuervo debería saber que, de 100 mil personas que fallecen por tabaquismo, alrededor de ocho mil son fumadores pasivos. Vaya ignorancia e irresponsabilidad.

Reforma - Jaque Mate
12 Sep. 07

"La gente nunca debería saber cómo se hacen sus leyes o sus salchichas".

Otto von Bismarck


El senador del PRD Ricardo Monreal anunció el lunes su decisión de recurrir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para impugnar la suspensión por ocho meses de sus derechos como miembro del partido. Él había señalado que no impugnaría la decisión, pero esto fue cuando se dijo que la suspensión sería de seis meses. La diferencia es que al alargarse el castigo se afecta su posibilidad de contender por la presidencia nacional del PRD el año que viene.


No deja de ser paradójico que el senador Monreal -quien ha cuestionado la honestidad de los magistrados del tribunal electoral porque éstos decidieron de manera unánime que la elección de Felipe Calderón era legal y lo declararon Presidente constitucional de México- recurra hoy precisamente a ellos cuando siente amenazados sus derechos y ambiciones políticas por una decisión interna de su partido. Pero así son los políticos. Sólo rechazan las reglas y las instituciones cuando les son adversas. Si Monreal tiene éxito en su recurso ante el TEPJF, buscará la presidencia nacional del PRD, y eso es más importante que cualquier agravio que tenga contra los magistrados.

Otra paradoja del caso es que, si tiene éxito la reforma electoral que entre otros grupos impulsa el PRD de Monreal, los miembros de los partidos no podrán ya seguir acudiendo al tribunal cuando los dirigentes violen sus derechos. Efectivamente la reforma, cuyo objetivo principal es fortalecer el poder de los dirigentes de los partidos, eliminará la posibilidad de que los integrantes de estas agrupaciones puedan acudir al IFE o al TEPJF en caso de abusos de sus líderes.

Los líderes buscan eliminar la posibilidad de este recurso legal porque afirman que el IFE y el tribunal se han inmiscuido en los asuntos internos de los partidos. La verdad, sin embargo, es que las autoridades electorales han dejado que los partidos establezcan sus propios estatutos, siempre y cuando éstos se ajusten a la ley. La mayor parte de los casos en que el tribunal ha intervenido en decisiones internas de los partidos son aquellos en que éstos han violado sus propios estatutos o los derechos constitucionales de algún individuo. Con la reforma, ni siquiera en estos casos se permitiría la intervención del tribunal. En otras palabras, ni Monreal ni ningún otro militante de ningún partido tendría recurso legal frente a una decisión de sus dirigentes.

La lógica más elemental nos dice que las cosas no deben ser así. Los partidos no pueden ni deben ser una isla dentro de la legislación de nuestro país. Pero con la reforma electoral lo que buscan los partidos es, precisamente, convertirse en los únicos protagonistas de la vida política de México.


Por eso la iniciativa de reforma electoral sube a nivel constitucional la prohibición de las candidaturas independientes que se ha usado en el pasado para impedir la aspiración de ciudadanos, como Jorge Castañeda y Víctor González Torres, a cargos de elección popular. Por eso prohíbe a los ciudadanos comprar publicidad para expresar sus puntos de vista políticos o su respaldo o rechazo a algún candidato. Por eso le da al Congreso la facultad de nombrar al contralor del nuevo IFE, que así podrá ejercer presión sobre el instituto. Por eso destituye a los actuales consejeros del IFE, que han osado enfrentarse a los partidos políticos.


Los políticos que están impulsando esta iniciativa olvidan, sin embargo, que antes de ser dirigentes de partidos son ciudadanos. Con la nueva legislación, por lo tanto, se están restringiendo a sí mismos sus derechos políticos.

Esto lo debería entender el senador Monreal, que con la nueva legislación no tendría recurso ante la suspensión de actividades que le ha decretado el PRD con el propósito de excluirlo de la lucha por la presidencia nacional de su partido. Esto lo deberían entender todos los políticos, que en un momento han tenido alguna discrepancia con las cúpulas de su partido y que pudieran en un momento buscar una candidatura independiente.

México necesita una reforma electoral adicional, pero no la que se está cocinando en el Senado. No necesitamos dar mayores poderes a los partidos, que son las instituciones más desprestigiadas de nuestra vida pública. Necesitamos una reforma que, por el contrario, abra la política a la participación de la sociedad, con candidaturas independientes, con la reelección de legisladores y presidentes municipales, con una mayor intervención de los ciudadanos en la vida pública.


Si el propósito de la reforma electoral es simplemente dar más poder y dinero a los partidos, mejor quedémonos con la legislación que ya tenemos.


JAQUE MATE
Publicado en REFORMA
"Si no hay reforma electoral, no hay reforma fiscal". Emilio Gamboa
No me extraña que en las encuestas de opinión los políticos, y en especial los diputados y los senadores, reciban las peores calificaciones de todos los personajes públicos e instituciones de nuestro país. A pesar de la pesadísima campaña de publicidad en que la Cámara de Diputados y el Senado buscan lavarse la cara y obtener una mayor aprobación del público, la gente no puede dejar de darse cuenta de su hipocresía.
Esto lo vemos en la posición de los legisladores, especialmente los del PRI, al señalar que no habrá una reforma fiscal mientras no se apruebe la reforma electoral. Para una persona común y corriente, esta posición suena cuando menos extraña. Uno pensaría que un legislador aprobaría una reforma fiscal si es buena para la gente y respaldaría la electoral en caso de que también resultara adecuada. Pero condicionar la aprobación de la primera a la segunda, como lo plantean los priistas, parece absolutamente ilógico. ¿Significa esto que habría que aceptar una reforma mala sólo porque otra, de un tema muy distinto, fue aprobada?
La única razón para atar una reforma a la otra es política; y no en el sentido alto de la política, que es el arte de llegar a acuerdos para beneficio de los ciudadanos, sino en el más bajo, de ver cuánto saco en lo personal o para mi partido de una negociación.
Los diputados y senadores del PRI, que representan el fiel de la balanza en el Congreso, sienten que el gobierno del presidente Felipe Calderón está desesperado por lograr la reforma fiscal. Pero saben también que esta reforma no es un simple capricho, sino una medida necesaria para compensar la caída en los ingresos petroleros del gobierno y para ampliar los programas sociales y la construcción de infraestructura. Los propios gobernadores del PRI les piden a gritos una reforma que les dé más dinero.
Sin embargo, los legisladores del PRI no quieren votar por la reforma del gobierno por sus méritos ni hacer una propuesta propia. Lo que buscan es vender su voto a cambio de otra reforma cuyo elemento fundamental es la destitución de los consejeros del Instituto Federal Electoral.
Los diputados y senadores parten de la suposición de que pueden engañar a la gente de manera indefinida. Piensan que por gastar dinero de los contribuyentes para pagar campañas de publicidad que digan que "están trabajando para ti" obtendrán una mayor aprobación popular. Lo curioso del caso es que las encuestas señalan que el IFE, ése que ellos están empeñados en destruir porque lo consideran desprestigiado, tiene una aprobación mucho mayor que la de ellos. Si realmente hubiera que desmantelar instituciones por estar desprestigiadas, el Congreso de la Unión sería el primero en parar en un basurero.
Uno podrá estar de acuerdo o no con la reforma fiscal propuesta por el gobierno. Yo en lo personal la encuentro insatisfactoria. Pienso que no nos permitirá tener una economía más competitiva ni un sistema fiscal más sencillo o más equitativo.
Pero los legisladores del PRI están considerando aprobarla en parte porque se dan cuenta de que no hay muchas otras opciones. Después de todo, ellos mismos han cerrado las puertas a aplicar un mismo IVA a todos los productos y servicios y en todos los lugares del país. Han rechazado también eliminar las exenciones, excepciones y tratos preferenciales que han vuelto una pesadilla el cobro de impuestos en México y que son una de las razones fundamentales de que la recaudación sea tan débil.
Si los legisladores del PRI consideran que la reforma fiscal es aceptable, y que por lo tanto merece ser aprobada por méritos propios, no se entiende por qué quieren condicionarla a una reforma electoral que sólo tiene el propósito de cobrar una venganza contra el IFE. Lo que deben decidir es si la reforma es buena o no para los mexicanos. Si es buena, no hay por qué esperar ninguna otra reforma. Si es mala, hay que votar en contra de ella, independientemente de que se estén discutiendo otras iniciativas.
Los legisladores del PRI ni siquiera hacen un esfuerzo ya por pretender que están actuando en representación de los ciudadanos. Al afirmar abiertamente que si no hay reforma electoral no habrá reforma fiscal, se les olvida que su función es defender los intereses de los mexicanos y no los de sus partidos políticos.
No se dan cuenta de que la mayor parte de la población mexicana no comparte su deseo de destituir a los consejeros del IFE por el pecado de haber hecho su trabajo en los comicios del 2006 o por haber cobrado multas a los partidos. No se percatan de que los mexicanos se dan cuenta perfecta de que el poder de los legisladores se debe usar para negociar medidas que beneficien a los ciudadanos y no para promover la agenda de los partidos.
Ugalde
Defender al Instituto Federal Electoral ante los políticos que quieren violar su autonomía es una causa imprescindible para quienes creen en la democracia. El peor enemigo en esta lucha, sin embargo, ha resultado ser el propio consejero presidente. Más que defender a la institución, Ugalde parece estar protegiendo su chamba. Y qué lamentable, porque en este momento histórico hubiera sido maravilloso que el IFE pudiera haber tenido a un presidente más digno.

Almas Puras - Enrique Krauze

REFORMA | 15 de Julio de 2007

En las semanas recientes recibí dos críticas publicadas por dos conspicuos personajes de la izquierda: Andrés Manuel López Obrador y Arnaldo Córdova. Por economía de espacio y por la semejanza entre ambos textos, he creído conveniente responderles en un solo artículo.


En un lugar de su especioso libro, AMLO me llama "tenaz defensor de la derecha" y denuncia que a lo largo de la campaña estuve "dedicado por entero a atacarlo". Le agradezco su atención singularizada, pero temo que su acusación lo retrata, una vez más, de cuerpo entero: para AMLO no hay más ruta que la suya, los críticos son enemigos y los enemigos representan necesariamente el "pensamiento y los intereses de 'la derecha'".

AMLO no rebate la caracterización que hice de él como un Mesías tropical. "En realidad -apunta- no es que yo sea mesiánico, lo que pasa es que Krauze es simpatizante de la derecha y un intelectual orgánico del PAN". Lo curioso es que, para probar mi "organicidad" panista, señala que "promoví" la biografía de Luis Terrazas, empresario y latifundista chihuahuense que fue nada menos que tatarabuelo de... ¡Santiago Creel! Para AMLO, la genealogía certifica la pureza o impureza ideológica de las personas, pero con esos mismos criterios le tengo malas noticias: la esposa de Terrazas era nieta de don Carlos María de Bustamante, el gran cronista de la Independencia, colaborador cercano de Morelos. Creel resulta entonces descendiente directo de un prócer, lo cual -supongo- atenúa mi "culpa" como editor y arroja dudas sobre mi supuesta filiación panista.

El argumento es risible, el tema de la pureza no lo es. AMLO insiste en la necesidad de una "verdadera purificación" de la vida nacional. Su frase, lo mismo que la fórmula "rayo de esperanza", provienen de "La crisis de México", célebre ensayo de Daniel Cosío Villegas publicado en 1946. Aunque AMLO pretende cobijarse bajo la autoridad de aquel gran historiador, no lo logra. Cuando un intelectual liberal como Cosío Villegas usaba esas palabras, la implicación no era revolucionaria, ideológica o religiosa, sino reformista. Un demócrata asume de antemano la impureza de la vida y por eso cree en el imperio de las leyes. No es ése el sentido con que AMLO utiliza la palabra "pureza" y sus derivaciones: él es un líder para quien el mundo se divide entre "puros" e "impuros", con la particularidad específicamente mesiánica de que es él quien decreta la diferencia. Llevada al poder, esa idea de pureza encarnada es el germen natural del autoritarismo, el reverso de la tolerancia democrática.

Me habría gustado responder a Córdova en La Jornada, donde publicó su texto. Por desgracia es imposible. Desde hace años ese órgano omite por sistema -sin derecho de réplica- casi toda noticia o mención sobre mí que no sea denigratoria.

En respuesta a mi artículo "Octavio Paz y la izquierda" (Reforma, 6 de mayo de 2007), Córdova cree refutarme sosteniendo que -salvo una polémica con Carlos Monsiváis- fue Paz y no la izquierda quien se rehusó a debatir los grandes temas de la historia contemporánea. Me temo que Córdova no leyó a Paz. En su obra crítica abundan los textos explícitamente dirigidos a la izquierda, varios memorables como la "Carta a Adolfo Gilly", que dio pie a una discusión sustancial. A estas aperturas de Paz, los sectores más influyentes de la izquierda respondieron -con excepciones como la mencionada- quemando su efigie en el Paseo de la Reforma o ejerciendo contra él la descalificación, la calumnia y el ninguneo. "Cuando Paz -agrega Córdova- se convirtió en estrella de televisión con sus magníficos y muy ilustrativos programas jamás abrió las puertas a una polémica como él decía que quería con la izquierda". Aquí Córdova miente o sufre una extraña falla de la memoria. Al "Encuentro Vuelta", que organizamos en 1990 para debatir sobre la situación mundial después de la caída del Muro de Berlín, acudieron varios exponentes respetados de la izquierda mexicana, entre ellos Adolfo Sánchez Vázquez, Rolando Cordera, Carlos Monsiváis, y... ¡el propio Córdova! Sus intervenciones constan en los videos y libros del Encuentro.

Paz pedía a la izquierda -y yo lo he reiterado- una autocrítica honesta y clara con respecto a los regímenes antiguos y presentes del socialismo real. Córdova se deslinda cómodamente, en un párrafo de antología: "[Krauze] no tiene por qué seguir exigiéndonos a todos que nos arrepintamos de lo que hicieron los dictadores comunistas. Eso es estúpido. Yo qué carajos tengo que ver con el muro de Berlín o con los campos del Gulag". Es increíble que un intelectual -de cualquier filiación- escriba así, mucho menos si es de izquierda. No se trata de un problema de culpa sino de responsabilidad intelectual, porque la historia de esos regímenes que actuaban en nombre del socialismo provocó el sufrimiento y la muerte de decenas de millones de personas. ¿Dónde están los textos o las protestas de Córdova sobre esos regímenes? No es preciso haber pertenecido a la Stasi para admitir la necesidad de la autocrítica, y ahora menos que nunca, porque muchos de los esquemas ideológicos y actitudes autoritarias que sustentaron a esos regímenes siguen vivos en sectores de la izquierda latinoamericana y mexicana. La satanización del pensamiento liberal es uno de ellos, y el propio Córdova lo representa al decir que soy de "derecha" porque soy liberal.

Hay finalmente, en el texto de Córdova, un tono que entristece y desconcierta. ¿Por qué un profesor universitario de su rango pierde a ese grado la compostura, la más elemental civilidad? Esa intemperancia es uno de los legados más preocupantes que dejó el "estilo personal" de López Obrador. Proviene de una torcida noción de superioridad moral, de pureza, que es el rasgo más antidemocrático de un sector considerable de nuestra izquierda. Lo señalo, como diría López Obrador, "con el debido respeto".


Blogger Template by Blogcrowds


Copyright 2006| Blogger Templates by GeckoandFly modified and converted to Blogger Beta by Blogcrowds.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.